La verdad y el fraude que hay detrás de la historia en la que estará basada “El Conjuro 3: El diablo me hizo hacerlo”

Como ya les habíamos comentado en un artículo anterior, el matrimonio Warren, quienes fueron los investigadores de los casos “reales” paranormales en los que están basadas todas las películas y el mundo de “El Conjuro”, son en realidad casos fraudulentos o falsos que el matrimonio inventó, exageró o se apropió, para ganar dinero y fama, y el caso en el que estará basada la tercera película de la saga “El Conjuro”, la cuál se estrenará en 2021, no será la excepción, por lo que en este artículo les contaremos la verdad que hay detrás de esta historia.

El caso comienza con la familia Glatzel, la cuál se encontraba muy preocupada por la conducta cada vez más extraña de su hijo de 12 años, David Glatzel. Los padres, muy apegados a su religión, no encontraban una explicación lógica para lo que estaba sucediendo con su hijo, quien además de comportarse extrañamente, comenzó a decir que era acosado por “un señor grande con ojos negros”, por lo que decidieron recurrir al matrimonio Warren y pedirles su ayuda para revisar a su hijo, y ver si no estaba siendo víctima de un fenómeno paranormal.
Lorraine, después de ver a David, declaró que el niño había sido poseído por 43 demonios, los cuales vivían dentro de él y la única forma de ayudarlo era mediante un exorcismo urgente, cosa que los padres aceptaron de inmediato. Los Warren llamaron a 4 sacerdotes de la iglesia católica, mismos que estuvieron presentes durante el exorcismo, pero que no fueron partícipes del exorcismo, debido a que no tenían permiso de el Vaticano para hacerlo, verán, en la iglesia católica, si bien la posesión demoníaca y los exorcismos están reconocidos y aceptados, para que un caso se declare como fidedigno y se asigne a un exorcista, se deben hacer muchísimas pruebas, incluidas pruebas psicológicas y psiquiátricas, para determinar que la persona está siendo realmente poseída, y no puede ser ninguna otra razón médica, aún así los Warren, sin evidencias, ni ninguna prueba médica, declararon (como en muchas otras ocasiones) que se requería un exorcismo y ellos mismos lo realizaron, justamente por qué la iglesia no tenía pruebas suficientes de que en efecto se tratara de una posesión demoníaca. Por supuesto, según el récord de los Warren, el exorcismo fue realizado con éxito y David fue liberado de sus 43 demonios, bajo la mirada de los 4 sacerdotes y toda su familia, es decir sus padres, hermana y el novio de su hermana, quienes estuvieron presentes durante el mismo.


Sin embargo, tan solo 6 meses después de el exorcismo de David Glatzel, su hermana, Debbie Glatzel, y su cuñado, Arne Cheyenne Johnson, quienes como recordarán estuvieron presentes en el exorcismo, se vieron envueltos en un escándalo y es que Arne apuñaló y asesinó a su casero, Alan Bono, pero ¿cómo es que se conecta el caso de David con el de Arne? muy fácil, Arne decidió cambiar su declaración, bajo la recomendación de los Warren y de su abogado, mismo que fue enviado por los Warren pues Arne no tenía dinero para pagar a un abogado, y declaró que el asesinato lo cometió porque estaba poseído por el demonio, un demonio que durante el exorcismo de David, al salir del cuerpo del niño, se introdujo en el cuerpo de Arne y lo poseyó.


El juicio de Arne Cheyenne Johnson, fue el primer caso en un tribunal de los Estados Unidos, en el cual la defensa del acusado, usó como argumento la “inocencia por razones de posesión demoniaca”, aunque esta defensa no le sirvió y el juez lo declaró culpable de homicidio en primer grado y lo condenó a 20 años de prisión. Mientras el juicio aún estaba sucediendo, Lorraine Warren declaró para el Washington Post, que ya estaban en pláticas para escribir un libro y hacer ponencias sobre el caso, además de que su agente se encontraba revisando la opción de hacer una película al respecto.

Más allá de lo que les acabo de contar, y sobre la muy oportuna excusa de asesinato por posesión demoníaca, la cuál pueden, al final de cuentas, creer o no, algo que deben saber es que, unos años después, David Glatzel, apoyado por sus padres, demandó a los Warren por difamación, y porque al momento de su exorcismo, David sufría de problemas mentales no diagnosticados, que, por culpa de los Warren, no fueron tratados sino hasta varios años después, ya que sus padres se compraron la idea de la posesión demoníaca y no fue hasta que los episodios siguieron sucediendo, que los padres de David lo llevaron con un psiquiatra y este pudo diagnosticarlo y medicarlo, momento en el que David verdaderamente mejoró y todos sus ataques y conductas, que alguna vez le dijeron eran paranormales y demoniacas, pararon por completo. Aunado a esto, los padres de David pidieron ayuda en muchas ocasiones pues comentaron que durante meses fueron víctimas de hostigamiento por parte de los Warren, quienes los acosaban para pedirles que dijeran que la historia del demonio era verdadera y que, si lo hacían, los iban a convertir en millonarios. Desgraciadamente la demanda no pudo llegar a nada dado que los Warren tenían mucho dinero y la familia Glatzel era pobre, pero los Glatzel no aceptaron el dinero que les ofrecían los Warren, y jamás cambiaron su declaración.

Así que ya lo saben amigos, en unos meses que vayan al cine a disfrutar de la película de “El Conjuro 3: El diablo me hizo hacerlo” y si comienzan a asustarse, recuerden que todo fue una artimaña, y si bien el asesinato que se cometió es algo terrible, en ningún momento hubo una posesión demoníaca verdadera.

Una disculpa por matar sus ilusiones paranormales.